lunes, 16 de septiembre de 2013

Zapatos que se hacen con las manos y se piensan con los cinco sentidos

El pasado mes de agosto visitamos una de las fábricas más interesantes que he podido conocer, se trata de la Fábrica de calzados de Jaime Mascaró en la localidad de Ferrerías en Menorca. A lo largo de nuestra visita pudimos conocer de primera mano cómo es el proceso de creación de las marcas principales de la industria del calzado nacional.
La empresa tiene un total de 250 empleados, y en el caso de esta fábrica 180 trabajadores por cuyas manos, ojos y cabeza pasan cada una de las piezas que componen las colecciones con las que sorprenden cada temporada.  Mascaró, Pretti Ballerinas, y ÚrsulaMascaró son las marcas principales de esta casa de la que salen más de 1500 modelos cada día.
La experiencia fué todo un lujo, dado que normalmente cuando vas a ver una tienda de zapatos, si no sabes algo de zapatos  te quedas en un simple “me gusta o no”. Como consumidores normalmente miramos los mostradores y valoramos en base a nuestro gusto personal. A veces recorres las estanterías y te dejas llevar por un modelo u otro que te atrapa como un anzuelo y no para de tirar de ti hasta que te lo llevas. La calidad y el diseño tienen  su precio y desde luego en esta casa, ambas cualidades son un derroche de medios a disposición de sus productos. Vimos como llegan los diseños a manos del equipo  de producción, como se seleccionan las pieles desde el almacén de pieles y cómo se cortan cada uno de los trozos de un modo increíble para aprovechar todo de un modo óptimo. Pieles obtenidas de un modo sostenible y bajo un estricto control de calidad. La tecnología más avanzada en equilibrio con la manufactura más precisa.

El mismo Andy Warhol empezó su carrera artística dibujando zapatos y es que algo tienen los zapatos que los hace muy interesantes…
Los detalles de cada uno de estos diseños pasan por varias manos de profesionales que son capaces de apurar hasta el más mínimo detalle de su competencia para que nada interfiera en el proceso de calidad. Vimos el  proceso de corte de suelas y empeines, el control de hormas que es una fase delicadísima y fundamental, en la que el experto tiene en sus manos la clave de ejecutar el diseño deseado. Vimos como cada detalle se cuida al máximo con un control de calidad impresionante. Cada zapato, cada uno, es producido, revisado, y manufacturado a mano. No entra un zapato en una caja sin pasar un control de calidad increíble. Desde la fábrica se distribuye calzado a los cinco continentes en sus más de 50 tiendas propias y aquellas que los venden.




Dicen que la innovación hay que buscarla lo más alejada del epicentro del producto sobre el que trabajas y en este caso el punto de partida es el oficio. Desde 1918 hasta hoy, la casa ha evolucionado ha sabido crecer. La inspiración de las colecciones se busca en todas partes, en esta etapa vimos muchos motivos y estampados relacionados con los animales.  Zapatos de tigre, leopardo, cebra, jirafa, camuflajes, y también tejidos y telas de colores y estampados infinitos.

Esta es una entrevista a Ursula Mascaró de Carles Capdevila para ara.cat




Otra cosa que me llamo la atención es el packaging completamente neutro, ccumpliendo una doble función de contenedor por un lado, y representante de marca por otro en el caso de las Ballerinas. Cajas de un tono rosa, liso, sin más decoración que un sencillo logo. Las ves a distancia y sabes lo que son y lo que contienen.



El resultado de esta fábrica es el trabajo de un equipo al servicio de la creatividad. En tiempos de crisis resulta muy alentador ver cómo se mantienen los empleos, el crecimiento, la proyección internacional y sobre todo, las cosas bien hechas. Las tres marcas principales que salen de Ferrerias son un seguro de calidad y buen hacer. No es de extrañar que personalidades de todo el mundo se interesen por ellas, porque sobre todo son un producto integral y completo. Diseño+comodidad.
Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento por la visita a su casa.
 

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