jueves, 9 de junio de 2011

Dibujando máquinas para entender ideas



Uno de mis libros de cabecera es el “Visual Meetings” de David Sibbet  lo encontré vía Amazon hace unos meses y la verdad es que me está gustando mucho. Una de las dinámicas de las que habla es la representación por analogías. En post anteriores he hablado de esta técnica de representación pero hoy lo que quiero es compartir un ejercicio que he hecho con esta idea. También quiero recomendar  a Alex Osterwalder que es otro crack de la innovación y tiene un libro que se llama “Bussiness model Generation” De él he tomado las diferentes secciones de mi negocio imaginario. Sibbet explica en su libro una dinámica que trata de dibujar tu empresa, idea o negocio como una máquina. Cada parte articula a otra, complementa a otra, se relaciona con otra. Ese conjunto nos hace preguntarnos como funciona, si realmente funciona y que perspectivas tiene de éxito.


Puntos fuertes de este ejercicio:
- Podemos visualizar fortalezas y debilidades en un simple golpe de vista y profundizar más en ellas sin quedarnos en lo superficial.
El  tiempo que nos tomamos en  el dibujo, ya nos ayuda a ordenar  la cabeza.
- Además de visualizar las ideas, damos un baño de realismo y contraste a las diferentes relaciones y contrastes.
- Por muy disparatado que parezca el resultado de nuestro modelo, para muestra un botón en el dibujo adjunto, podemos leer las tareas que tenemos pendientes.
- Viendo posteriormente el resultado dibujado, tendremos la visión de varios frentes y nos quitamos las ojeras de mula que muchas veces nos ponemos en nuestra rutina.
- La relación entre partes implicadas es fundamental para generar estrategia y foco de esfuerzo.
- Ayuda a tomarse en serio pero con sentido del humor.
La maquina es un conjunto de motores y relaciones como los objetos imposibles de  Jacques Carelmann. En su libro del mismo nombre hay infinidad de croquis de objetos cargados de fuerza conceptual.
Cada pieza de la maquina tiene una funcionalidad diferente y una relación con sus otras dependencias.
Si lo vemos por partes tenemos:
Las fuentes de inspiración. Son la forma en que nos llegan las ideas, el medio, las posibles relaciones entre ellas. Esta parte de la reflexión nos ayuda a hacer un estudio de producto y de mercado, a analizar qué se demanda. También podemos filtrar y canalizar la información. Por ejemplo las redes sociales. Recibo más formación de la gente que sigo en twitter que la que puedo asimilar. Y además como me llega por varios frentes la puedo contrastar muy fácilmente. En este apartado también incluyo el palpito personal, de lo  que creo que la gente quiere, y de lo que yo puedo aportar, por eso en mi caso me gusta el fonendoscopio junto a un corazón que será tanto mío como del receptor del producto.


Lo que ofertas y demanda. En este caso la capacidad de analizar lo que tu finalidad/cliente  quiere. En este caso entra la analítica web, o los CRM, los entornos de fidelización. Se trata de cautivar con tu producto, de conocer muy bien las relaciones con los beneficiarios de lo que haces. El corazón, es cazado por el caza mariposas, la lupa es la que ve los detalles.

La mente y el estómago. Este es un tema central y fundamental, sin cabeza corazón y estómago, no hay creatividad, ni orden ni concierto. De esta división de la máquina depende el vínculo común. El meollo del asunto. El cerebro recoge todas las fuentes de inspiración y canaliza lo pensado al estómago o “caldera” que es la que genera energía.
Alcances y medios. Hasta dónde puedo llegar y con qué medios tengo que contar. Simplemente el modelo de desarrollo se define por estas dos preguntas. Si tiramos del hilo de este planteamiento, podemos dar con la mayoría de condicionantes y objetivos. Medios On line, off line, necesidades físicas y virtuales, una buena ensalada a tener en cuenta.

Producto, libre albedrío, costes y beneficio.  Esta es la parte más realista, puede que la más dura. En este brazo es dónde se determina si la pasión, la ilusión y todas las emociones derivadas de nuestra oferta son viables o no. Una vez determinado el producto, y vistos los pros y contras monetarios, no nos podemos olvidar de hacer un hueco al libre albedrío. Para mí es como un globo de gas, con suerte  te eleva y te hace bailar con las corrientes de oferta y demanda. Pero es delicado y puede pincharse con nada. Hay que contar con los imprevistos.

Y por último vemos el conjunto de todo lo hablado. A esta máquina le podemos añadir las relaciones con partners, el alimento del que se nutre (combustible) la vía de escape de residuos…todo es empezar con el modelo y luego lanzarse a dibujar, borrar y volver a dibujar



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